365 reglas para seducir a un hombre

Siempre hago todo a destiempo.

Como escribir del Día Internacional de la Mujer un día después.

No me identifico con las feministas radicales, pero tampoco con la nueva ola de feministas de boquita pintada como Emma Watson. Ella es muy guapa, lista y perfecta, y todo, pero no. No creo coincidir del todo con su bandera del feminismo bonito. Aunque si tuviera que elegir entre las radicales que no se depilan y las feministas de boquita pintada, quizá elegiría a las segundas.

Y no, no soy de esas feministas que se les olvida serlo cuando hay que cargar el garrafón del agua —porque casi siempre cargo yo solita el garrafón los tres pisos de mi edificio sin elevador o mi bicicleta—, tampoco me da amnesia cuando llega la cuenta, aunque admito que es un gran detalle que inviten la cena tomando en cuenta lo precario de mi salario.

Pero bueno, en realidad no hablaré de las feministas de boquita pintada o de cargar garrafones de agua por tres pisos.

Hoy escribiré sobre lo confusas y estresantes que son “las reglas de la seducción”.

Hace un par de semanas empecé a salir con un vato, pero como dije en el post pasado, soy una lisiada emocional y no sé lidiar con lo que siento ni con mi intensidad. Así que de forma preventiva lo mejor es que ponga distancia.

Una de mis amigas, creo que la más radical de todas en cuanto a todo, me confesó: “Una conocida me dijo que quizá debería leer el libro ¿Por qué los hombres aman a las cabronas? (…) Ella se casó, así que tal vez lo estoy pensando”.

Recordé que mi madre me dijo que mi prima sacó ese libro en una comida familiar. Muy orgullosa, frente a las tías monjas y las no-monjas, sí conservadoras, dijo que lo estaba leyendo. Justo acababa de terminar con el novio piloto con el que casi se casa.

Un año después se casó, aunque con otro.

Le conté la anécdota a mi amiga, que abrió los ojos como plato.

—Será nuestro secreto de sangre —le dije cómplice. Quizá sea mejor leerlo en inglés. Es menos naco.

Al llegar a casa encontré el PDF Why Men Love Bitches, lo bajé al iPad y le pasé el link.

Admito que avancé casi 60 páginas en un día.

El libro tiende a descalificar los consejos de las revistas femeninas, que alientan a las morras a que esperen desnudas a sus chicos en un sofá rojo para que sientan deseos irrefrenables de follarlas, o a prepararles cenas perfectas de cuatro tiempos, bajo la premisa de que el amor entra por el estómago.

Tuve sentimientos encontrados. Había algunas cosas que tenían sentido.

Las mencionaré en el orden:

—El recuadro de la página 28 en el que muestra las diferencias entre una chica linda, pero insegura (la que se pone de tapete) y una que dice “tómalo o déjalo”, la bitch (la chica de ensueño).

—El test de la página 49 para saber si eres demasiado buena, o eres una perra.

—La tabla de la página 51 en el que muestra las diferencias de cuando eres “la chica de respaldo” o “si te adora”.

Aunque hubo otras que me parecieron demasiado conservadoras…

—En la página 74 dice que “la chica con la que vale la pena estar” (la bitch) jamás deja que el vato entre a su casa aunque el deseo la carcoma. “Sabe que no debe dar entrada a la dulcería completa en la segunda cita”.

—O al inicio, cuando dice que por mucho debes darle palomitas quemadas de microondas en lugar de hacer una cena.

¿En serio? ¿Es en serio todo esto?

Mi comportamiento usualmente es este:

Igual que Carrie, pero región 4 de la Condesa, yo sigo mis emociones.

Carrie al final terminó junto a Mr. Big, ¿cierto?

Luego recordé cuando el vato que me pone como el poodle loco dijo: “No podía cenar en tu casa en la segunda cita, y menos si tú no comías”.

¿La gente sigue las reglas?

Luego leí en Facebook un post de la página S Moda, la revista de moda y tendencias de El País, con un titular que decía cómo seducir hombres en la cama. La nota proponía los tríos, el sexo oral y grabarle gemidos.

Recordé el video de Malena Pichot, en la Cualca, donde se burla de los consejos que las revistas femeninas les dan a las morras para seducir a los hombres.

¿Al final cualquiera de estas reglas sirven de algo? ¿Sirve de algo ir por la vida de femme fatal, de cabrona o de conservadora?

No lo sé…

Dos mujeres que leyeron Why Men Love Bitches creen que sí…

Yo prefiero seguir jugando al kamikaze.

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