Catarsis: la mejor musa

Con 10 años, poca apreciación artística, nula idea del feminismo y del derecho a no depilarse por un hombre, no podía tener un juicio muy brillante sobre Frida Kahlo. No era para mí mas que una mujer muy fea que no se depilaba las cejas y que sólo hacía cuadros de ella misma. Nada muy diferente a muchas de mis amiguitas en sus cuentas de Instagram, sólo que la mayoría se depila. Ya saben, hay que agradar a los vatos aunque luego te arranques el labio con la cera fría.

La semana pasada, con 26 años, casi 27, igual de poca apreciación artística y confundida sobre mis ideas feministas, pensé de nuevo en Frida Kahlo.

No pensé en ella por tener afinidad ni nada. Vino a mi mente por Björk, mi desastre hormonal y mi nula habilidad para lidiar con mis emociones. Aunque para ser franca lo segundo detonó todo lo demás.

Vulnicura, el último disco de la islandesa que parece japonesa, salió en enero.

Siempre digo que soy muy fan, pero esta vez dejé pasar varios meses para escucharlo. Entre que no tenía tiempo y mis expectativas eran nulas decidí pasar de él.

Sin embargo, siempre he creído que la música llega a la vida de uno en el momento adecuado, y esta vez no fue la excepción.

El nuevo disco de Björk aborda los meses previos a la ruptura con Matthew Barney y cómo va recuperándose. El disco es tremendamente conmovedor. A diferencia de los últimos discos, este es un acercamiento honesto, con el que todos podemos identificarnos, o darnos cuenta que en realidad nos ahogamos en un vaso de agua.

La verdad hacían una pareja muy chida.

bjork_og_matthew

Si un día tengo un novio, quiero que le parezca bien que me vista de cisne y de vez en cuando vernos como una pareja normal.

Björk me dejó pensando en cómo lo mejor que muchos artistas producen ocurre en las rupturas o en momentos de caos emocional.

Chris Martin dejó de hacer canciones popó con Magic, justo cuando rompió con Gwyneth.

Sor Juana escribía magistralmente sobre las contradicciones de los hombres. Aunque sigo sin estar segura si le escribía a mujeres o a hombres. No importa.

El punto es: ¿Por qué solemos escribir, componer, diseñar, pintar, crear cuando hacemos catarsis?

¿Por qué las personas que crean —o creamos cosas— lo hacemos más (porque tal vez no mejor) cuando nos sentimos raros o cuando queremos gritar cosas?

¿Por qué pedimos unos cuántos piquetitos más de drama para sentirnos mejor?

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Frida Kahlo creó lo mejor de su obra, o al menos lo más auténtico, en los años más difíciles de salud y de su relación con Rivera.

Hace menos de media hora Georgezzi Coquezzi posteó en Facebook la nueva canción de Natalia Lafourcade

Guillo y yo ya escuchamos varias de las cancionesdel nuevo disco y las repetimos 1,000 veces como niños chiquitos o como borrachos necios, lo que aplique mejor.

Aparentemente el disco también surgió de rupturas amorosas, nuevos amores y demás.

Así es la vida.

Hoy empecé terapia. Como la psicoanalista es muy moderna lo hacemos por Skype. Me da la impresión de que se ríe de mis grandes conflictos estilo Grey’s Anatomy o Sex and The City región 4.

Sí, soy una ridícula.

Ya les contaré qué pasa…

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