Gentrificación y el veterinario de mis perros

Eduardo Gómez, medico veterinario desde hace 32 años, dice que por primera vez entendió el significado de la canción Going, going, gone, de Bob Dylan, cuando recibió una llamada telefónica de la empresa encargada de arrendar los locales comerciales del Soriana de Ermita Iztapalapa, que hasta 2007 era Bodega Gigante. Del otro lado de la línea, una arquitecta, de unos 23 años, le dijo: “No le vamos a renovar el contrato de arrendamiento”. Días más tarde, a Gómez le propusieron tomar un local en el Soriana de Chalco. Curioso, el médico veterinario googleó para saber más sobre el lugar. Se llevó una sorpresa desagradable al leer varias notas de asesinatos y asaltos en la zona. Conozco al doctor Eduardo desde hace 11 años, cuando llevamos a Olivia, la primera perrita que adopté a cortar el cabello y a que le curaran las heridas de cuchillo que tenía en la espalda. Con él también han ido las tortugas cuando les daban infecciones en los ojos (los animales se parecen a sus dueños) y a Gala y Maiqo a que les cortaran el cabello y los vacunaran. Quizá por eso su historia fue el detonante para escribir esto.image Meses atrás, escuché en el Café Rococó de la Condesa, a un grupo de vecinos hablar sobre los despojos que han sufrido los vecinos de las vecindades de la colonia, que son habitados principalmente por ancianos. Los constructores y los despachos de arquitectos, según sus versiones, envían personas a golpearlos para que dejen sus viviendas, y en su lugar construyan departamentos de lujo en los que nadie vive. Sólo hay que ver el enorme condominio de Circuito Interior y Juan Escutia, que está habitado aproximadamente al 30%, quizá menos. No sé si en este caso hubo despojos violentos como en los otros casos, quizá me equivoco. Al doctor Eduardo le dijeron que su consultorio no era afín a la nueva imagen que quieren darle a la plaza, en la que habrá sólo franquicias internacionales de comida, una tienda de autos, en la que apenas caben dos vehículos y un Petco, que desde luego es poco afín a un consultorio veterinario de barrio. Las ópticas, el salón de belleza, la clínica de acupuntura y homeopatía china deberán irse a mediados de agosto. “De aquí salió para construir mi casa, mandar a mis hijos a la escuela y llevarlos de vacaciones cada verano”, dice Gómez con los ojos nublados. “De nada sirvió mi antigüedad. Quizá les pasará lo mismo a los ejecutivos que me llamaron en el futuro y van a entenderlo”. Detrás de los bancos, hay una pequeña calle que da a la entrada de proveedores del supermercado. Al lado hay una vulcanizadora. El dueño de esos locales ya le dio un espacio al doctor Gómez, que avisa a todos sus pacientes dónde estará a partir del 16 de agosto. Gómez corrió con la suerte de que un amigo le tendiera la mano. En realidad su consultorio estará a unos pasos de donde está ahora. Gente como él le dio vida a un barrio que estaba desierto. La economía de los pequeños negocios sí tenía cabida en aquel entonces. No ahora. “Es una muestra del sistema económico neoliberal”, dice resignado el doctor, que por 32 años tuvo un consultorio al que mucha gente le confió sus mascotas. Yo entre ellas. Quizá por eso me deja una sensación de nostalgia. Es la gentrificación, que incluso en Iztapalapa cobra su cuota. El doctor Gómez por fin entendió la sensación de incertidumbre de Bob Dylan. Esa sensación cuando todo termina, cuando se cierra un libro y no importa qué pasará después. I’ve just reached a place Where the willow don’t bend There’s not much more to be said It’s the top of the end I’m going I’m going I’m gone I’m closin’ the book On the pages and the text And I don’t really care What happens next I’m just going I’m going I’m gone I been hangin’ on threads I been playin’ it straight Now, I’ve just got to cut loose Before it gets late So I’m going I’m going I’m gone Grandma said, “Boy, go and follow your heart And you’ll be fine at the end of the line All that’s gold isn’t meant to shine Don’t you and your one true love ever part” I been walkin’ the road I been livin’ on the edge Now, I’ve just got to go Before I get to the ledge So I’m going I’m just going I’m gone

Para quien busque veterinario por la zona, estos son los datos del doctor. Eduardo Gómez 5613 0771 55 2048 7848 edgomez_d8@hotmail.com

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